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BREGUET CLASSIQUE 5177 ÉMAIL BLEU “GRAND FEU”

Si se hiciera una encuesta a pie de calle preguntando cuál es el color más elegante, probablemente el más votado sería el azul. Y fiel a su perfil, marcado por la distinción y la sobriedad, Breguet ha presentado el nuevo Classique 5177 Émail Bleu Grand Feu, que luce por primera vez en su colección regular el azul Breguet, realizado en esmalte Grand Feu. Una tonalidad muy en la línea de la casa suiza. Cabe recordar que cuando, en el siglo XVIII imperaba la exuberancia barroca, Abraham-Louis Breguet ya optó por las líneas puras.

Esfera Elaborada en esmalte azul Grand Feu, ofrece una gran legibilidad: las agujas à pomme en acero rodiado contrastan sobre el fondo azul, y los dígitos arábigos, las estrellas, los rombos y las flores de lis de la minutería son plateados y presentan cierto relieve.

La sobriedad y la simplicidad se mantienen y se refuerzan ahora con este nuevo reloj de líneas neoclásicas que, eso sí, cambia los códigos: el matiz de las agujas azuladas se lleva aquí sobre la esfera. La maison presenta un esmalte Grand Feu de un azul profundo inédito. Para garantizar que mantenga el tono a lo largo del tiempo, el desarrollo de los pigmentos requirió una investigación exhaustiva, ya que el color debe permanecer estable durante la cocción a más de 800°C, la que se necesita para realizar un esmalte Grand Feu, que le confiere un grano único.

Caja: Fabricada en oro blanco de 18 quilates y con un diámetro de 38 mm, con el icónico acanalado de la carrura, todo un signo identitario de la marca. Es hermética hasta 30 m.

Movimiento: El calibre 777Q, movimiento de carga automática oscila a una frecuencia de 4 Hz y ofrece una reserva de marcha de 55 horas.
Acabado guilloché: La masa oscilante de oro de 18 quilates, finamente acabada con un guilloché realizado a mano, se puede admirar a través del fondo de cristal de zafiro.

Otra de sus virtudes es la legibilidad. Las agujas à pomme en acero rodiado contrastan sobre el fondo azul, y los dígitos arábigos, las estrellas, los rombos y las flores de lis de la minutería son plateados y presentan cierto relieve. La firma secreta de Breguet, igualmente esmaltada, aparece a la altura de las 6 horas. Un detalle lleno de significado es que, como en todos sus garde-temps dotados de una esfera en esmalte, Breguet sigue utilizando la caligrafía diseñada por el fundador, la misma que luce, por ejemplo, el Perpétuelle Breguet N° 15, iniciado en 1787. El Classique 5177 Émail Bleu Grand Feu incorpora funciones simples y útiles como el segundero central y la fecha.

Impulsa esta pieza el calibre mecánico de carga automática 777Q, que cuenta con algunos elementos estéticos como unas ruedas que recuerdan en su forma a las creaciones de la maison del siglo XVIII. Este movimiento trabaja con una masa oscilante de oro de 18 quilates, rematado con una decoración guilloché realizada a mano que se puede admirar a través del fondo de cristal de zafiro. Cada componente (hay 26 rubís), sea o no visible, ha sido terminado por los artesanos de la manufactura con acabados refinados como el achaflanado, el perlado, el cepillado o incluso las Côtes de Genève. Los avances tecnológicos actuales, como el uso del silicio para el áncora y la rueda de escape, optimizan su fiabilidad cronométrica. Garantiza una reserva de marcha de 55 horas.

El calibre 777Q se aloja en una fina caja de oro blanco de 18 quilates y 38 milímetros de diámetro, con flancos acanalados con asas soldadas y redondeadas hacia la correa (como manda la tradición en Breguet), que en este caso está elaborada con piel de aligátor azul noche y se remata con una hebilla de hebijón de oro blanco. Es hermética hasta 30 metros. El fondo de cada reloj muestra un número individual grabado, de modo que el propietario puede inscribir su nombre en el registro Breguet, conservado desde 1780.
Caja