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CHOPARD ALPINE EAGLE

Contemporánea, depurada y con personalidad, la nueva colección de relojes sport-chic Alpine Eagle es una reinterpretación contemporánea del St. Moritz, el primer reloj creado en 1980 por Karl-Friedrich Scheufele.

El Alpine Eagle está basado en su pasión por los Alpes y en la fuerza altanera del águila que reina sobre ellos. Fabricado en un acero exclusivo, ultrarresistente y que refleja la luz. Testigo de la iniciativa ética de Chopard, el Alpine Eagle presenta su nuevo compromiso con la protección del medio alpino a través del lanzamiento de la organización Eagle Wings. El Alpine Eagle está destinado a las águilas contemporáneas, a los hombres que tienen aspiraciones, que se superan a diario y cuya visión inspira.

Una historia de hombres

A pesar de que la visión es indispensable para gestionar una empresa familiar, lo que realmente conduce al éxito son la perseverancia y la determinación. Este es el camino que en 1980 recorrió Karl-Friedrich Scheufele cuando presentó su primer proyecto relojero. Fue entonces cuando aquel joven de 22 años, que trabajaba en la manufactura familiar, presentó a su padre la idea de un reloj: el St. Moritz.

Primer reloj deportivo de la Casa, pero además el primer reloj de acero fabricado en sus talleres, para Chopard el St. Moritz resultaba profundamente innovador, puesto que en la época era especialista en relojes de oro y oro y diamantes. Karl-Friedrich Scheufele fue uno de los primeros en entender la fuerza de los lazos que unen a los apasionados del automovilismo con la mecánica relojera y comprometiéndose con la carrera Mille Miglia. En 1996 decidió devolver a la alta relojería sus cartas de nobleza fundando Chopard Manufacture en Fleurier abriendo así el camino hacia un lujo ecorresponsable y con Alpine Eagle la historia se repite.

La naturaleza, el primero de los artesanos

Recurriendo a su fuerza creativa y a su pasión por las montañas de los Alpes, pero también a los principios de la armonía de Louis Sullivan, se crea una nueva colección: Alpine Eagle. Perteneciente al cerrado círculo de los relojes de caja y correa integrados, este reloj presenta un diseño depurado y contemporáneo a la vez. Su esfera, de textura rugosa como una roca, recuerda al iris del águila, mientras que sus agujas recuerdan a las plumas de esta ave rapaz.

La correa del Alpine Eagle está formada por un solo eslabón en forma de lingote, cuyo centro está coronado por una pieza de remate en relieve. La caja está marcada por los salientes que protegen a la corona, que está grabada con la rosa de los vientos que ayuda a los aventureros a encontrar el rumbo.

El bisel redondo del Alpine Eagle está adornado con ocho tornillos agrupados de dos en dos en los cuatro puntos cardinales. Su hendidura es tangente al círculo del bisel, signo de la calidad de los acabados y de la búsqueda de un orden estético. Las agujas de las horas y de los minutos, al igual que los índices, están recubiertas de Super-LumiNova® Grade X1 que permite una mejor legibilidad nocturna. Como la nieve, los torrentes y las rocas de los Alpes que han inspirado a Karl-Friedrich Scheufele, y que cambian de aspecto en función de las condiciones de luminosidad, el Alpine Eagle no cesa de oscilar entre brillo y mate.

Propuesto desde su presentación en diez referencias, de acero, oro, dos materiales y oro y diamantes, Alpine Eagle es una colección particularmente rica. Se declina en modelos unisex y en dos tamaños diferentes.

Lucent Steel A223: la búsqueda del Alquimista

Para dar vida al diseño del Alpine Eagle, Chopard ha puesto al día un nuevo material tan rico, precioso y complejo como el oro. El Lucent Steel A223 es un acero surgido de un proceso de refundición que presenta tres características únicas.

Por un lado, gracias a su composición hipoalergénica, el Lucent Steel A223 tiene unas propiedades comparables a las del acero quirúrgico que lo hacen altamente dermocompatible. Por otro lado, con una resistencia de 223 Vickers, esta aleación es un 50% más resistente a la abrasión que los aceros clásicos y presenta una dureza única.  Y para terminar, con su estructura cristalina de una homogeneidad superior, su pureza le permite una reflexión única de la luz. La industrialización de esta nueva aleación, cuya elaboración ha requerido nada menos que cuatro años de investigación y desarrollo, ha sido un auténtico desafío.

Un movimiento de manufactura

Fiel al profundo compromiso de Karl-Friedrich Scheufele con la bella relojería, los dos movimientos automáticos que se encuentran en el corazón de los relojes Alpine Eagle están desarrollados en los talleres de relojería de Chopard y han sido certificados por el Control Oficial Suizo de Cronometría.

El Alpine Eagle 41 mm alberga 60 horas de reserva de marcha, mientras que los modelos de 36 tienen 42. Este último, de solo 8 líneas, es uno de los más pequeños en recibir la certificación del COSC. Ambos son visibles a través de un fondo de zafiro transparente.

Chopard, verticalmente integrada en todo el proceso de producción, ha ensamblado internamente todos los componentes del Alpine Eagle, desde el conjunto de los componentes de sus movimientos, hasta la fabricación de su caja y su correa, sea de acero o / y oro.

Alas de Águila

Amante del senderismo y del ski, Karl-Friedrich Scheufele encuentra en las altas montañas suizas la inspiración y la calma que abren la mirada, alivian el espíritu e incitan a la acción. Sensible a la iniciativa del Príncipe Sadruddin Aga Khan, Karl-Friedrich Scheufele se incorporó durante los años 2000 al programa Alp Action. Actualmente, con la presentación de su nueva colección Alpine Eagle, cuya estética está marcada por la influencia de la naturaleza, el copresidente de Chopard ha querido asociar esta colección a una nueva iniciativa ecorresponsable.

El Co-presidente de Chopard, Karl Friedrich Scheufele, es socio fundador de la nueva organización Eagle Wings. Este proyecto medioambiental innovador y pluridisciplinario, destinado a sensibilizar y a movilizar al público sobre la importancia, la belleza y la fragilidad de los biotopos alpinos, ofrecerá una nueva visión de los Alpes a través de los ojos del hombre, del satélite y del águila, – famosa por su vista penetrante.

El primer proyecto de esta organización se presentará en septiembre de 2019 con la Alpine Eagle Race durante la cual los participantes podrán observar las imágenes captadas por unas cámaras embarcadas en un águila lanzada desde cinco cumbres míticas de los Alpes repartidas entre cinco países: el Zugspitze en Alemania, el Dachstein en Austria, La Marmolada en Italia, l’Aiguille du Midi en Francia y el Piz Corvatsch en Suiza. La carrera finalizará en St. Moritz, un homenaje a la creación que ha inspirado el Alpine Eagle.